Antojos De Oficina: Cómo Vencer El Hábito

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Antojos De Oficina: Cómo Vencer El Hábito

Aléjate de la máquina expendedora de la oficina. Tus hábitos alimenticios en la oficina están arruinando tu dieta, y la parte más triste es que realmente no te gusta esa comida. Estás comiendo por el estrés (stress eating), lo cual es bastante similar a textear cuando estás ebrio: no sabes bien lo que estás haciendo, y te arrepentirás en la mañana siguiente. Aquí hay algunos datos sobre antojos de oficina y cómo vencer el hábito.

¿Qué Es El “Stress Eating”?

“Stress eating” es cuando usas comida para lidiar con la ansiedad, ira u otras emociones negativas. A veces son tácticas de procrastinación, como “Escribiré este reporte después de comer algo”. Pero más frecuentemente, es una forma de intentar sentirnos mejor. “Las papas a la francesa son mi comida de confort.” “Las chocolatinas me hacen feliz.”

Es por eso que los antojos de oficina generalmente nos llegan cuando estamos haciendo algo que no nos gusta. Si estuviéramos realmente concentrados en la tarea, incluso podemos olvidar comer; estamos demasiado ocupados o felices como para querer comida. Buscamos un bocado cuando queremos escapar.

¿Por qué creemos que comer nos ayudará con el estrés de oficina? Algunas comidas pueden dar realmente sensación temporal de felicidad (de una forma química y artificial). Pasteles, papas, gaseosas. Cualquier cosa que contenga azúcar procesada como sacarosa o fructosa elevan nuestros niveles de endorfinas en el cuerpo, que son “las hormonas de la felicidad.”

Sin embargo, la energía que da el azúcar pasa rápidamente, y la sigue un bajonazo, te sentirás instantáneamente más letárgico y deprimido. Instintivamente iras a buscar algo que te vuelva a dar ánimos, llevándote a un patrón de constantes antojos de oficina.

Comer por estrés también puede ser una mentalidad heredada de nuestros padres o compañeros que usan comida como recompensa, o una forma de mostrar afecto. Asociamos los postres con algo bueno, y nos sentimos halagados y aceptados. Inconscientemente, comenzamos a buscar comida para subir nuestra auto estima durante un día particularmente desalentador en el trabajo.

Los psicólogos afirman que comer por estrés también puede ser una forma de liberar emociones que no queremos verbalizar o reconocer. Por ejemplo, podrías estar aterrado de fallar en un proyecto grande. No quieres admitir que piensas que estás pasando una situación difícil, de manera que le das a tu mente y a tu cuerpo algo más en qué concentrarse, como un gran pastelillo.

Antojos De Oficina: Cómo Vencer El Hábito

Antojos De Oficina Como Vencer El Habito

El estrés es inevitable, pero los antojos de oficina no lo son. Hay muchas formas en las que puedes controlar tu alimentación y tus emociones. Muchas de estas recomendaciones son sorprendentemente fáciles de implementar. Otras requerirán que pienses seriamente en tu relación con la comida para que puedas evitar los antojos no solamente en la oficina, sino también en el hogar o cuando comas afuera.

Haz Que Sea Difícil Conseguir Bocadillos

Eres menos propenso a tener antojos si tienes que salir de la oficina para conseguir la comida. No mantengas comida en tu cubículo. Si estás cerca de la máquina expendedora de la oficina, guarda con candado tu billetera en uno de los cajones de tu escritorio y guarda la llave donde no la puedas alcanzar fácilmente. Tomará varios minutos solamente conseguir el dinero, e incluso más caminar hasta la máquina expendedora. Para entonces tal vez ya hayas cambiado de parecer y decidido que ese bocadillo no valía la pena.

Pregúntate A Ti Mismo, ¿Realmente Tengo Hambre?

Esa simple pregunta puede detenerte. Comer emocionalmente es generalmente algo que se hace de forma inconsciente, de manera que estar consciente de que solamente quieres comida para lidiar con el estrés te ayudará a tomar la decisión correcta.

Guarda Tus Calorías Para Algo Bueno

Mucha gente encuentra desalentador “privarse” de la comida cuando se están sintiendo mal. “Después de esa reunión de hoy, ¡merezco este pastel!” dices.

Estás en lo cierto: mereces un bocado. ¿Pero acaso es ese pastel de chocolate seco y sin sabor que venden el la cafetería la mejor manera de satisfacer tu antojo? Di a tí mismo que debes esperar para comer algo mucho mejor. Planea una visita a tu cafetería favorita el fin de semana, o pasa por un buen vaso de helado de chocolate cuando vayas camino a casa. La diferencia importante es esperar, y decidir conscientemente qué clase de comida vas a consumir, entonces podrás ajustar porciones más inteligentes, y hacer que las calorías cuenten.

No le estás diciendo que no a tu antojo, estás diciendo “espera.” Muy frecuentemente, los antojos desaparecen en una hora.

Busca Alternativas Más Saludables Con Sabores Y Texturas Similares

Todos los bocadillos poco saludables tienen alternativas más saludables que dan más nutrientes y menos calorías. Si quieres un paquete de papas, puedes probar reemplazandolo por chips de manzana horneada, untados de yogurt griego dan una sensación crujiente similar. Si quieres una barra de chocolate empalagosa, reemplazala por un banano con mantequilla de maní.
Lo más probable es que no encuentres estas cosas en la cafetería o máquina expendedora de la oficina, de manera que ve preparado. Haz bocadillos saludables caseros y llévalos al trabajo. Como los hiciste tú mismo, puedes ajustar los favores a tu preferencia, y puedes controlar las porciones y conteo de calorías.

No Hagas Dietas De Choque

Es más probable tener antojos de oficina y atracones si estás en una dieta muy restrictiva baja en calorías o que te obliga a comer la misma comida todos los días. Después de comer sopa de col y ensaladas por una semana entera, cualquier otra cosa que veas va a lucir bastante deliciosa.

Estudios han demostrado que la gente tiene más a adherirse a hábitos saludables de comida si sus comidas son variadas. Sigue adecuadamente el conteo de calorías prescrito para tu peso, altura, y estilo de vida. En lugar de tomar tres comidas al día, toma cinco o seis comidas más pequeñas, para que nunca te sientas hambriento. Programa un día semanal de “hacer trampa”, para que puedas darte el gusto de comer tus comidas favoritas.

Evita Las Comidas Sociales

Solemos comer de más cuando estamos en compañía de amigos. Alguien nos invita a comer un café con pastel, y vamos con ellos así no hayamos pensando en comer hasta que esa persona llegara.

Ajústate a tu dieta y rechaza estas invitaciones aleatorias a comer. Si te les unes, ya sea porque quieres hablar con ellos porque no quieres ser catalogado como el esnob de oficina, entonces evita conscientemente la tentación de atracarte de comida. Siéntate en la silla que no está ubicada en dirección a la vitrina de pasteles, o solamente lleva dinero suficiente para comprar un café y nada más.

Introduce Mecanismos De Control

Introduce Mecanismos De Control

Tan solo somos humanos, y habrán momentos en que simplemente necesitemos comer esa barra de chocolate, en ese mismo lugar, y en ese mismo instante. Si tienes que rendirte ante un antojo de oficina, entonces introduce mecanismos automáticos de control de las porciones. Parte la barra por la mitad y esconde el resto antes que te lo comas. Sirve solamente la mitad de la gaseosa en tu vaso y dale el resto de la lata o botella a algún compañero de trabajo antes que cambies de parecer.

Recuerda Tus Metas

A veces la mejor manera de luchar contra un fuerte antojo es recordarte constantemente que estás controlando calorías, para comenzar. ¿Estas haciendo dieta para caber en un bikini en vacaciones? Imprime una foto de cómo tienes en mente lucir y ponla en el tablero de anuncios. ¿Estás cortando el azúcar porque tienes familia diabética y quieres mantenerte saludable para tus niños? Deja sus fotos cerca al computador. Tus antojos pueden llegar a ses muy fuertes, pero tus metas son más grandes y más importantes que cualquiera de ellos.

Encuentra Formas Alternativas A La Comida Para Lidiar Con El Estrés

Los antojos de oficina son un mecanismo para enfrentar el estrés, ¡de manera que encuentra otra forma de enfrentarlo! Reír es la mejor medicina, de manera que permítete 20 minutos para ver algún video gracioso en YouTube o un episodio de tu comedia favorita. También puedes llenar tu escritorio con aceites y bálsamos de aromaterapia, o haz una caminata rápida alrededor de la oficina para que fluya tu sangre y tus endorfinas. También puedes escuchar música relajante, o podcasts de meditación.

Descarga Una Aplicación Para El Control De Hábitos Alimenticios

¿Te has dado cuenta cuántas calorías y gramos de grasa puedes recibir al satisfacer todos tus antojos de oficina? Un paquete de papas puede tener hasta 400 calorías (y algunos paquetes están pensados para cuatro personas). Un caramelo macchiato tiene más de 500 calorías. Una hamburguesa puede llegar a tener hasta 1200 calorías.

Las aplicaciones para el control alimenticio controlarán tu ingesta de calorías en cada bocado, y a veces esos números son la señal de alerta que necesitas. Descarga una aplicación que también tenga una función para monitorear el ejercicio, y tendrás una visión realista de cuántas horas en el gimnasio necesitarás para quemar todo lo que has comido. Para darte una idea: toma aproximadamente 1 clase de zumba, 1 hora en la caminadora, y una sesión de levantar pesas para compensar esa pizza fría y grasosa que tenía sabor a cartón con queso quemado. ¿Valió la pena? Oh, no.

Encuentra Un Compañero De Dieta

Mucha gente lucha con sus antojos de oficina. Unan fuerzas y ayúdense mutuamente para tomar decisiones alimenticias más inteligentes y más saludables. Pueden explorar buscando los restaurantes más saludables en el sector, tomar turnos preparando bocadillos saludables que puedan compartir, o simplemente dénse apoyo moral mutuamente.

Encuentra Tus Patrones De “Stress Eating”

Si te das cuenta que estás atracándote y cediendo a los antojos constantemente, tanto en tu hogar como en la oficina, intenta encontrar la verdadera fuente de tu ansiedad. Mantén contigo un diario donde anotes todo lo que comes y cuándo lo comes. Busca si hay un patrón, o cuales circunstancias (¡o incluso personas!) te hacen querer comer.

Obviamente, no hay arreglo instantáneo para la ansiedad que estás enfrentando. Sabes bien eso, y probablemente ser consciente de este gran problema que debes enfrentar te hará querer enterrar tu cabeza en un paquete de papas y no salir nunca. Sin embargo, recuerda que la comida no puede hacerte sentir mejor, y con toda seguridad, te hará sentir peor. Dietas con comidas altas en azúcar y en sal están vinculadas a numerosos problemas de salud. ¿Realmente quieres enfermarte? ¿Realmente quieres perder el control de tu vida y dejar de ser realmente feliz (y no simplemente feliz por el azúcar)?

Organiza Tu Horario Y Carga Laboral

Organiza Tu Horario Y Carga Laboral

Como los antojos de oficina son desencadenados por estrés de oficina, tiene sentido ir hasta la raíz del problema y encontrar formas de controlar tu horario y carga laboral. Busca libros de manejo del tiempo y productividad que te muestren cómo evadir atracarte con comida, lidiar con dificultades con tus jefes o compañeros de trabajo, y hacer un trabajo de forma mejor y más eficiente. Si sientes que estás en control de tu trabajo y más seguro de tu habilidad para tener éxito, no tendrás necesidad de “comerte tus emociones negativas”.

Recompénsate Por Tus Hábitos Alimenticios Saludables

Toma 21 días cambiar un hábito, y otros 21 días reemplazarlo con algo mejor. Si eres un comedor crónico cuando tienes estrés, y has luchado contra los antojos de oficina por años, necesitarás una gran fuerza de voluntad y concentrarte en romper el hábito.

Es por eso que es importante que te des gustos cuando lo hagas bien. Date un regalo pequeño pero especial por cada semana en la que hayas luchado exitosamente contra tus antojos. Una idea es llenar un frasco con todo el dinero que has ahorrado por no comprar bocadillos. Los $20 aquí, los $80 de allí suman, y tendrás suficiente dinero para comprar un hermoso labial o el videojuego del que todo mundo está hablando.

No Alimentes A Tus Antojos, Alimenta Tus Emociones

Psicólogos afirman que la alimentación por estrés aparece porque deseamos sentirnos seguros y en control. No tienes hambre físicamente, pero te sientes emocionalmente agotado. Una vez eres consciente de esto, puedes prestar mayor atención a prestar atención a tus sentimientos y reacciones. A veces es suficiente decirlo en voz alta: “Me irrita mi compañero de trabajo.” “Esta reunión es aburrida.” Luego di, “Puedo hacer esto. Puedo lidiar con esto. El estrés es temporal.” No necesitas comida para sentirte mejor cuando puedes hacerlo por tu propia cuenta.

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